viernes, 26 de febrero de 2010

CIUDAD DE TÚNEZ V, (Carthage), Ruinas de Cartago I.

"Dido enseña Cartago a Eneas", Claude Lorrain, (s. XVII), Kunsthalle, Hamburgo.

El barrio de “Carthage” se ubica a 17 Km al sudoeste, (pasando por La Goleta),  del centro de la capital tunecina y constituye el suburbio más elegante de cuantos la rodean, no en vano en él se encuentran el Palacio Presidencial y la sede de numerosas embajadas, así como las mansiones de la clase más adinerada.

De calles apacibles, bordeadas de buganvillas, eucaliptos y palmeras, es, además, el lugar más visitado de la Ciudad de Túnez, pues en sus inmediaciones se hallan las ruinas de la que fuera una de las grandes civilizaciones y potencias de la antigüedad: Cartago.

Si bien, la mayor parte de cuanto se ha excavado pertenece al periodo romano y no al púnico, puesto que, según cuenta la historia y también la leyenda, Roma destruyó por completo Cartago, arando incluso con sal sus otrora fértiles tierras tras la Tercera Guerra Púnica.  Lo que quizás no se sepa demasiado es que la propia Roma, poco tiempo más tarde, resucitó Cartago como un ave fénix y que los campos recuperaron su fecundidad y las ciudades su esplendor, pasando a convertirse en el granero que surtía de trigo a la metrópoli y formando parte de la Provincia Romana del África Proconsular.

"Eneas cuenta la caída de Troya a Dido", Pierre Narcisse Guérin, (s. XVIII), Museo del Louvre, París.

Una leyenda más antigua, recogida por el poeta romano Virgilio en “La Eneida”, narra la fundación de la propia Cartago por una princesa de la ciudad fenicia de Tiro, Dido, también llamada Elisa, tras huir con su hermana menor y su corte de doncellas, después del asesinato de su esposo Siqueo a manos de su hermano Pigmalión, rey de Tiro. Dido arribó en la costa de lo que después sería Cartago y allí solicitó hospitalidad y tierras al rey Jarbas, jefe de los gétulos, una tribu libia. Éste prometió concederle toda la tierra que pudiese abarcar con una piel de buey y Dido demostró  ser una mujer muy inteligente al hacer cortar la piel en tiras muy finas, que unió ente sí, y con ellas rodeó la colina de “Byrsa”, que en griego significa “buey”, fundando en este lugar la ciudad de Cartago. La misma leyenda cuenta de los amores que esta primera soberana cartaginesa mantuvo con Eneas, un heroico príncipe huido de Troya tras su destrucción por parte de los griegos, y que tiempo después la abandonaría para acabar fundando Roma, causando el suicidio de la reina, lo cual explicaría, en términos legendarios, el odio secular que cartagineses y romanos se profesaron mutuamente.

De la Cartago púnica, (que es como los romanos denominaban a los cartagineses), pocos restos quedan, pero de la ulterior reconstrucción de la ciudad, como parte integrante de la provincia romana de África, sí que podemos admirar ruinas, diseminadas en un amplio radio y ubicadas en este barrio residencial.

La visita se suele comenzar  por las Termas de Antonino y el yacimiento arqueológico circundante, que ocupa unas cuatro hectáreas y linda con el Palacio Presidencial, el cual está terminantemente prohibido fotografiar.

La entrada se encuentra en la zona de las Termas de Antonino, (lugar que dispone de aseos) y permanece abierta de 8 a 19 horas en verano y de 8,30 a 17 en invierno. La entrada es de pago y es posible adquirir una entrada conjunta que permite visitar varias ruinas, monumentos y museos, en el plazo de unos días, por un precio más reducido.

El parque arqueológico se compone de senderos  cruzados según los antiguos “Cardo” y “Decumanus Maximus”, pero enmarañados con la vegetación y con las ruinas dispersas entre la misma. En esta primera entrega se mostrará sólo el área aledaña a la entrada.

Franqueando la citada entrada, a la izquierda,  podremos ver una capilla funeraria de tipo hipogeo, (subterránea), de época paleocristiana, (s. IV), perteneciente al abad Asterius. Formada por una bóveda de cañón, consta de ábside y posee un mosaico pavimental con motivos geométricos y zoomórficos.

Ruinas de Cartago, Parque de las Termas de Antonino. Capilla de Asterius.
Capilla de Asterius, loseta de terracota con un león que decora la entrada.
Capilla de Asterius, interior de esta capilla funeraria.
Capilla de Asterius, interior, con el pavimento musivo. 
Capilla de Asterius, interior, detalle del ábside.
Más al suroeste, siguiendo un sendero delimitado por palmeras, se encuentra la llamada “escuela”, aunque también podría tratarse de una villa del s. IV d.n.e. (los expertos no se ponen de acuerdo). En estas ruinas se pueden observar los restos del peristilo o patio central ajardinado, y también su atrio trifoliado, (con forma de trébol), donde antes había un interesante mosaico pavimental que ha sido trasladado al Museo del Bardo.

 La escuela, del s. IV d. n.e.

Otra vista de la escuela.
La escuela vista desde el flanco norte.

 Al noroeste de la escuela o villa, había dos basílicas paleocristianas o bizantinas, de las cuales sólo se conservan restos apreciables de una de ellas, la de Dermech I, del s. IV también. Se distingue fácilmente por los fustes de sus columnas. Estaba formada por cinco naves y poseía un baptisterio anexo.  Se han encontrado vestigios de otra basílica dentro de este parque arqueológico y se sospecha de la existencia de una cuarta. De hecho, se sabe que en la Cartago cristianizada existían veintidós basílicas.

Basílica paleocristiana de Dermech I, s. IV.
Basílica paleocristiana de Dermech I, compuesta de cinco naves y ábside.
Basílica paleocristiana de Dermech I, vista del  ábside.
Basílica de Dermech I, vista del ábside desde los pies del templo.
Basílica paleocristiana o bizantina de Dermech I, vista del baptisterio.

Ascendiendo hacia el norte se halla la necrópolis púnica, con sepulturas muy antiguas, del s. VIII a.n.e., (antes de nuestra era), si bien la mayoría datan de los siglos VII y VI a.n.e. Muchas de las sepulturas son hipogeos, panteones subterráneos compuestos de grandes bloques pétreos o de fosas donde descansaban los sarcófagos de piedra o los ataúdes de madera. La necrópolis se extiende por un área bastante extensa, si bien se concentra sobre todo entre la intersección del cardo XVI con el decumanus IV. La mayor parte de las sepulturas contenían ajuares funerarios de cerámica, máscaras y estatuaria, que se exhiben ahora en el Museo del Bardo.

Ruinas de Cartago, Parque de las Termas de Antonino. Necrópolis púnica con un hipogeo, s. VIII a. n.e.

Vista de las fosas de la  necrópolis púnica.
Un sarcófago romano en la necrópolis púnica. Este cementerio fue utilizado en época romana también.

Retornando a la zona central del yacimiento arqueológico, se verá otra capilla funeraria bizantina o paleocristiana, también subterránea y decorada con un bello mosaico pavimental, de “opus tessellatum”, con tema floral.

Ruinas de Cartago, Parque de las Termas de Antonino. Capilla paleocristiana o bizantina.

Estela funeraria en el nártex de la capilla bizantina.
Detalle del interior de la capilla bizantina, con otra estela, restos de friso y el mosaico pavimental.
CONTINUARÁ…

Adjunto enlace al vídeo de un aria de la ópera "Dido y Eneas", que he publicado en mi otro blog "Música y Poemas":

THY HAND BELINDA, (DIDO Y ENEAS), Henry Purcell


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viernes, 19 de febrero de 2010

CIUDAD DE TÚNEZ IV, (La Goleta).

La Goulette, (La Goleta), es un arrabal de la Ciudad de Túnez, situado a 10 Km. al sudoeste de la misma, a medio camino entre la metrópoli tumultosa y los barrios periféricos de alto standing de Carthage y Sidi Bou Said.

Bañada por las aguas a dos frentes: a un lado el Mar Mediterráneo, que se remansa en el Golfo de Túnez y al otro la Laguna del Behira, (lago de Túnez), que significa, “pequeño mar”. Esta cualidad doblemente acuática ha propiciado el destino marinero y popular de este entrañable antepuerto, que es el puerto de la Ciudad de Túnez y que constituye el principal del país, si bien en la actualidad su función como puerto mercante se ha desviado al puerto de Radès y se le utiliza sólo como puerto pesquero, deportivo y turístico.

Quizás nos encontremos ante uno de los suburbios más auténticos de la capital tunecina, no en vano, su estética es una mixtura entre la de cualquier barriada obrera europea, heredera de un pasado colonial, y una abigarrada localidad oriental. Las bulliciosas calles se bordean de infinidad de comercios coronados por rótulos de neón de todos los tamaños y colores imaginables, en constante y mutua pugna por atraerse la clientela local. 


El nombre de “La Goleta”, (“La Goulette”, en francés),  no deviene del de la embarcación homónima, sino que deriva del nombre árabe “Halk al-Wädï”, cuyo significado es “gola de río”, que no es otra cosa que un canal o ría, como la que discurre entre esta población, ubicada a orillas del Mediterráneo y el lago de Túnez,  y que antaño servía para dar salida al mar al estaño tunecino.

De agitado pasado histórico, fue ocupada por los turcos, conquistada por los españoles de Carlos V y reconquistada nuevamente por los otomanos.

En el s. XVIII recibió inmigrantes procedentes de Malta y Sicilia, para, en el XIX, tras la firma de un tratado entre Túnez e Italia, admitir la entrada masiva de italianos, que convivían pacíficamente con la población autóctona musulmana y con una importante comunidad hebrea.

Esta tolerante convivencia de tres culturas y religiones, se reseña en la película, de 1995, “Un verano en la Goulette”, del tunecino Férid Boughedir, donde también se refleja el exilio que hubieron de tomar los tunecinos de origen judío e italiano tras la resolución de incautación de bienes, ordenada en 1967, por el entonces presidente de Tunicia Habib Bourguiba, tras la “Guerra de los Seis Días” que enfrentó a árabes e israelíes. En este filme de culto también hace su aparición, como estrella invitada, la actriz Claudia Cardinale, nacida en este barrio en 1938.

Hoy en día La Goleta desborda encanto, sobre todo en época estival, cuando se puede disfrutar de su larga playa o de su vida nocturna, con restaurantes y  tabernas que, a la luz de los farolillos, ofrecen el “complet poisson”, un plato  de lubina fresquísima acompañada de tomates y patatas fritas.

Culmino este post con un vídeo de Youtube donde se muestran algunas escenas de la película “Un verano en La Goulette”.

DETENER EL REPRODUCTOR DE MÚSICA DE LA COLUMNA LATERAL ANTES DE INICIAR LA REPRODUCCIÓN DEL VÍDEO.



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lunes, 21 de diciembre de 2009

CIUDAD DE TÚNEZ III, (Museo del Bardo).

377 - Túnez, Museo Nacional del Bardo. Asomada a uno de los miradores del palacio-museo, con la mezquita de El Bardo enfrente y la chechia del vigilante sobre mi testa.
Este museo, (abre de 9 a 17 h. en verano y de 9,30 a 16,30 en invierno, cierra los lunes y la entrada es de pago), célebre por poseer la mayor y mejor colección de mosaicos romanos de época imperial del mundo, dista cuatro Km. del centro de la ciudad, ya que se encuentra en el barrio de “Le Bardeau”, por lo tanto, es conveniente desplazarse en coche de alquiler o mejor aún en un taxi, si bien se puede tomar el metro, pero es harto complicado acceder a la boca del mismo, puesto que no se ubica en una calle céntrica.
  
El museo ocupa parte de las estancias del Palacio del Bardo, (Palais du le Bardeau) y en el resto se ha instalado la Asamblea Nacional. La que fuera residencia de verano de los beys mouraditas, y después sede de la corte del fundador de la dinastía husseinita, Hussain Ibn Alí, (s. XIX), fu248 - Túnez, Museo Nacional del Bardo. Detalle de las tres Gracias en el anterior frente de sarcófago.e remodelado por M'Hamed Bey entre 1855 y 1859. En 1888, bajo el protectorado francés, se creó, por decreto beylical, el Museo Alaouí, que posteriormente derivaría en el actual Museo Nacional del Bardo con motivo de la independencia de Túnez en 1956 y sería dotado de las ricas colecciones prehistóricas, púnicas, griegas, romanas, cristianas, bizantinas y árabe-musulmanas, procedentes de todas las regiones tunecinas.
258 - Túnez, Museo Nacional del Bardo.Estelas púnicas de Maghaola, (antigua Magota).
La antigua Provincia Romana de África Proconsular ha proporcionado un ingente número de mosaicos pavimentales, de temas figurativos, geométricos o una combinación de ambos, predominando los mosaicos polícromos, concebidos en esta zona, puesto que el mosaico romano anterior al africano, era únicamente bicolor.
285 - Túnez, Museo Nacional del Bardo. Estatua de terracota representando al dios púnico Baal Hammon, s. I d. C.
El museo cuenta con 50 salas y galerías, muchas de ellas con las decoraciones originales del palacio beylical, con lo que se dota a las exposiciones de un entorno majestuoso. Se exhiben los mosaicos, esculturas y otros objetos, hallados en las excavaciones de las ruinas de Cartago, Thuburbo Majus, Duga, Bula Regia, Uthina, Utica, Thysdrus, (El Jem), Sfax, Mahdia…El orden no es precisamente una virtud típicamente oriental, así que las salas no siguen cronología alguna, la mayoría de los mosaicos y objetos expuestos se agrupan por el yacimiento arqueológico del que proceden y otros se encuentran entremezclados. 306 - Túnez, Museo Nacional del Bardo. Tumba doble representando a un escriba y a una dama llamada Victoria, s. IV d. C. Tabarka.



En la planta baja, cerca de la entrada, se pueden contemplar sarcófagos y otros objetos funerarios romanos de época imperial. Después se puede acceder a la Sala de Antigüedades Musulmanas, ascendiendo unos pocos escalones que conducen a una enorme puerta claveteada y a un zaguán que se abre tras ella. Prosiguiendo, se verán parte de las dependencias privadas de los beys, con sus habitaciones arregladas con mobiliario de época, su patio de hermosas columnas de mármol y estucos y hasta una pequeña cocina para preparar el té, así como también se muestran cerámicas antiguas en las consabidas vitrinas. Si se retrocede sobre lo andado y se vuelve hasta el portalón árabe, se puede continuar en la planta inferior a lo largo de una serie de salas que contienen antigüedades púnicas halladas en Cartago: figurillas, cerámica, estelas del Tofet o necrópolis infantil, (donde las teorías se dividen, llegando incluso al sensacionalismo de los sacrificios infanticidas, para explicar esas cremaciones), bajorrelieves de la diosa Tanit y una estatua de terracota la deidad suprema, Baal Hamón. Después se llega a otras salas de mayor tamaño donde aparecen mosaicos paleocristianos del s. VI y un baptisterio de este periodo, hallado en la Isla de Jerba. Más allá comienza la colección de mosaicos romanos que se extenderá sobre todo, por las plantas superiores.
323 - Túnez, Museo Nacional del Bardo. Vista general de la sala que conduce a la escalera que da acceso a la primera planta.
Ascendiendo por una doble escalinata, de la que cuelgan paños de mosaicos funerarios paleocristianos, se accede a la segunda planta, donde suelos y paredes acogen multicolores mosaicos romanos de los yacimientos arqueológicos varios: de Thuburbo Majus, Duga…
Y llegados a la Sala de Cartago, situada en el antiguo patio del palacio, (actualmente cubierto), nos encontramos con estatuaria de la Cartago romana, dos descomunales mosaicos pavimentales de la Casa de Icarios de Oudna, uno de ellos representa a Dioniso entregando una vid a Icarios, rey del Ática, (de éste han dejado una réplica exacta en las ruinas de la casa) y el otro muestra escenas de la vida rural. En el centro del inmenso patio, han colocado el Altar o Ara de la Gens Augusta, un altar sacrificial que rememoraba la ascendencia y genealogía divina del emperador Augusto.

417 - Túnez, Museo Nacional del Bardo. Altar de la Gens Augusta, s. II d. C. Está situado en el centro de la sala.En la Sala de Susa, dedicada a la antigua ciudad de Hadrumetum, la mayor parte de lo expuesto adquiere proporciones ciclópeas, comenzando por la cabeza y los pies de una estatua de Júpiter encontrados en el capitolio de Thuburbo Majus. También es gigantesco el mosaico del Triunfo de Neptuno, que cubre el suelo y fue hallado en Hadrumetum, Susa. Pero la obra maestra de la sala es el mosaico denominado del Señor Julius, procedente de Cartago y que ilustra, a modo de cómic, la vida de un terrateniente en una villa rural.
395 - Túnez, Museo Nacional del Bardo. Mosaico del Sr. Julius, que representa una villa rural. Cartago, s. IV d. C.
La Sala de Duga contiene una maqueta de esta importantísima ciudad romana y varios mosaicos encontrados en ella, el más importante es el de los Tres Cíclopes, que da nombre a las termas donde fue hallado. En esta sala se puede admirar el mosaico más bello de todo el museo: Neptuno y las Cuatro Estaciones, realizado con una finura sin parangón, que procede de La Chebba. En la sala se abren dos hermosos miradores de madera pintada de azul turquesa, desde los cuales se puede contemplar la calle y la Mezquita del Bardo que se sitúa enfrente.379 -  Túnez, Museo Nacional del Bardo. Mosaico representando a Neptuno y las Cuatro Estaciones. La Chebba, s. IV d. C. Considerado el mosaico más bello del museo.La Sala del Jem, se dedica a la ciudad de Thysdrus, la que hizo levantar el ambicioso anfiteatro que fue el tercero en dimensiones del mundo romano y que se mantiene en relativo buen estado. En esta sala hay mosaicos de bodegones y naturalezas muertas, uno de una montería y cubriendo el solado, El triunfo de Baco, con el dios montado en un carro tirado por dos tigresas y precedido por el semidiós Pan.
367 - Túnez, Museo Nacional del Bardo. Otro detalle del carruaje de Baco, del mosaico de las fotos precedentes.La sala de música del palacio beylical, con sus dos palcos, acoge la Sala de Althiburos, en cuyo pavimento se muestra un mosaico denominado Catálogo de Barcos, pues en él son visibles veintiocho barcos con sus nombres en griego o en latín. Asimismo, destaca en esta sala el Mosaico del Banquete, procedente de la Casa de las Estaciones de Dougga, que testimonia la vida de la casta patricia de la Cartago romana.
458 - Túnez, Museo Nacional del Bardo. En el comedor se exhibe un mosaico que representa a Orfeo encantando a los animales salvajes con su lira.
En la Sala de Uthina u Oudna, acomodada en el antiguo comedor de palacio, cuelga Orfeo Encantando a los Animales, hallado en la Casa de los Laberii, del s. II d. n. e. No obstante, el mosaico más célebre de todo el museo, se halla en una preciosa sala octogonal coronada por una cúpula con atauriques de estuco, que formaba parte de las habitaciones privadas del bey. Es la Sala de Virgilio, así llamada porque este mosaico que nos ocupa, representa al gran poeta romano Virgilio sosteniendo un rollo de papiro sobre el que se lee el octavo verso de La Eneida y flanqueado por las musas Clío y Melpómene. El mosaico se encuentra totalmente intacto y es el único retrato conocido del poeta, por lo que se le ha rebautizado como "La Gioconda Tunecina". Fue encontrado en las ruinas de Hadrumetum, en la actual Susa y data del s. III.



484 - Túnez, Museo Nacional del Bardo. La Gioconda Tunecina procede de Hadrumetum, en  Susa y data del s. III. Es el único retrato de Virgilio que se conoce.
Siguiendo el recorrido, en la Sala de los Bronces, numerosas estatuillas de este metal, representando a Eros, Dionisos y otras deidades, se exhiben, coquetas, tras de las diáfanas lunas de grandes vitrinas. Las Salas de las Excavaciones Submarinas de Mahdia, exponen los objetos encontrados en un pecio griego hundido a cinco Km. de la costa de Mahdia. Capiteles y esculturas presentan partes carcomidas y erosionadas por la acción del mar y el salitre y otras intactas, salvadas por la arena al haber quedado enterradas en el lecho marino.
En esta zona hay varias salas que exhiben mosaicos con temas relativos al mar y a sus mitológicos moradores: Neptuno y Anfitrite, Océano, Nereidas, caballitos y monstruos marinos, delfines…493 - Túnez, Museo Nacional del Bardo. Sala de las excavaciones submarinas de Mahdia. Busto de Afrodita o de Ariane, carcomido por el salitre.
Una imponente tumba romana de yeso y estuco preside, en el centro, la Sala del Mausoleo. Se rodea de mosaicos geométricos en el suelo y de otros en las paredes, entre los que sobresale uno con medallones de animales, inspirado en los juegos circenses y que proviene de Thuburbo Majus.
La Sala de Ulises, así llamada por el Mosaico de Ulises, que representa al héroe griego atado al mástil de un navío para no sucumbir a los cantos de las sirenas. Éstas son representadas según la mitología romana: mitad hombres, mitad aves de rapiña. Otros dos mosaicos de importancia que se ubican en esta sala son El Triunfo de Neptuno y Anfitrite y La Coronación de Venus. En las salas contiguas, hay otro mosaico similar a este último: Venus Coronada por Dos Centauros.





344 -  Túnez, Museo Nacional del Bardo. Mosaico que representa a Venus coronada por dos centauros. Ellés, s. II d. C.
Ascendiendo a la segunda planta del museo, se pueden avistar los mosaicos pavimentales de la Sala de Cartago, con una perspectiva de pájaro y diversos puntos de vista, ya que dicha sala, el antiguo patio del palacio, es circundada enteramente por un corredor. La Sala de las Escenas de Caza, contiene mosaicos relativos a este tema, como Teseo Matando al Minotauro, motivo que se inscribe dentro de un dibujo geométrico y que simboliza el Laberinto de Cnosos. También hay mosaicos sobre combates de púgiles y de gladiadores, así como  de un "bestiare", El gladiador Bellunaire matando a un león en el anfiteatro.565 -  Túnez, Museo Nacional del Bardo. El bestiare Bellunaire matando un león en el circo. En la Sala XXI, cuelgan mosaicos de tema variado, sobresaliendo dos sobre Diana Cazadora. Por último, en la Sala de Acholla, se exponen los maravillosos mosaicos de grandes dimensiones que cubrían el suelo del frigidarium de las Termas de Trajano de la portuaria ciudad de Acholla, situada a cuarenta Km. al norte de la actual Sfax. También acompañan a este lote, mosaicos pertenecientes a villas de esta localidad, incluyendo los de la villa de un senador romano.
568 -  Túnez, Museo Nacional del Bardo. Mosaico del frigidarium de las Termas de Trajano de Acholla. Próximo capítulo: Barrio de "La Goleta", (La Goulette).
Fotografías de Rafael y Mayte, susceptibles de ser descargadas.


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jueves, 26 de noviembre de 2009

CIUDAD DE TÚNEZ II, ( la medina).

036 - Túnez, la Place de la Victoire, en la medina, tras franquear la Puerta de Francia.Franqueando la Puerta de Francia, una fuente moderna nos recibe con el alegre murmullo que produce el agua que mana, a borbotones, de sus surtidores. Esta parte de la Plaza de la Victoria ya pertenece a la medina, ("madinat" en lengua árabe), el casco antiguo, de tortuoso y laberíntico trazado de la capital tunecina. Son varias las callejas que se abren en la plaza, a través de las cuales podremos penetrar en el corazón de esta ciudad dentro de la ciudad. 038 - Túnez, la medina. La Rue de la Commission, se ubica cerca del Mercado el Ghalia y por eso se surte de productos para los lugareños.La calle que se halla más a la izquierda de la Puerta de Francia, paralela a la muralla, es la Rue de la Comission, en la que vivió Giuseppe Garibaldi durante su estadía en Túnez. Esta calle semeja uno de nuestros rastros, con sus puestos de mercadillo repletos de especias, legumbres y verduras, ropas, objetos de uso cotidiano y baratijas varias apropiadas para la clientela local.
La Rue de la Kasba lleva directamente a la Plaza de Gobierno, con el Palacio del Primer Ministro, (Dar el Bey) y otros edificios de carácter gubernamental, en el lugar del emplazamiento de la antigua kasbah. 047 - Túnez, la medina. La Rue Jamâa ez Zitouna con sus puestos específicos para turistas.De la Plaza de la Victoria también parte la Rue Jamâa ez Zitouna, que conduce, por el camino más breve, a la Gran Mezquita del Olivo o Jamâa ez Zitouna. Esta angosta calleja central rebosa de mercancías destinadas al público turístico. Los vendedores acosan literalmente a todos los extranjeros que, a duras penas, ascienden la pendiente, pero no es muy conveniente realizar compras en esta zona, ya que al ser muy frecuentada por los turistas, los precios de salida para el regateo, son ostensiblemente más elevados y los productos de inferior calidad. Es mejor reservarse para los zocos que se encontrarán más adelante. Incluso en la localidad cercana de Sidi Bou Said, (de la cual se tratará con posterioridad), tanto en las tiendas como en algunos puestos ambulantes, ofrecen artículos de categoría superior y de mejor gusto, por un coste ligeramente inferior.
050 - Túnez, la medina. Rincón de la Rue Jamâa ez Zitouna, con un artesano del latón trabajando ante una hermosa portada.La Rue Jamâa ez Zitouna da paso al Souk el Fekka o Zoco de los Frutos Secos, dedicado a la venta de pastas y dulces elaborados con tan deliciosos ingredientes. Mazapanes multicolores, con formas de pequeñas frutas y makrouds, diminutos bocaditos de hojaldre y dulce de dátil, típicos de la cuarta ciudad santa del Islam, Keirouán, se exhiben en improvisados mostradores, cubiertos de celofán para evitar el contacto de los alientos de quienes por tan exquisitos manjares suspiran.
056 - Túnez, la medina. El Souk El Fekka o zoco de los frutos secos con sus cafés y puestos que venden pastas, mazapanes y makrouds.Un antiguo café, denominado como la calle y la mezquita, "Café ez Zitouna", enorme, recubierto de floreados azulejos y frecuentado únicamente por varones, se aloja bajo la bóveda de cañón de este zoco cubierto. Allí los lugareños se toman su café turco o expresso o su té a la menta, con piñones o sin ellos o cualesquiera de las múltiples variedades de tes y cafés que ofertan y charlan animadamente mientras fuman sus narguilés o pipas de agua, cargadas con un tabaco que no es tal, aromatizado a la manzana, a la fresa…recuerdan que Túnez es y ha sido siempre un vergel, que actualmente cuenta con una producción agrícola envidiable y que en el legendario pasado, en la época de la Cartago romana, llegó a ser el granero de Roma.
078 - Túnez, la medina. Tras franquear la puerta se encuentra el patio, presidido por el alminar.Más allá, al fondo del zoco, que semeja un túnel, se halla la Gran Mezquita del Olivo, (Jamâa ez Zitouna), (abre de 8 a 12 h y cierra el viernes al público no musulmán. Entrada de pago que es necesario conservar, ya que es válida también para el resto de edificios musulmanes de la medina). La más antigua y grande de las mezquitas tunecinas, de origen omeya, levantada en el s. VIII, pero reformada y ampliada en numerosas ocasiones, por los aglabíes en el s. IX, por los ziríes en el X, por los otomanos en el XVII…Este templo musulmán es el segundo en importancia del país después de la Gran Mezquita de Keirouán, la más santa del Magreb. La Jamâa ez Zitouna fue, asimismo, la universidad más antigua de toda África, lugar donde el filósofo e intelectual Ibn Khaldún predicó sus enseñanzas. Esta actividad docente quedó interrumpida en tiempos de Habib Bourguiba, para ser retomada por orden de su sucesor, el actual presidente de la república, (y dictador), Ben Alí, que accedió al poder tras un golpe de estado.
090 - Túnez, la medina. Vista del patio y de la cúpula que preside la sala de oración, a la cual tampoco permiten acceder a los turistas.
La Gran Mezquita presenta una logia de doble columnata en su fachada principal y esa galería da paso a un vasto patio, rodeado de pórticos en tres de sus lados. Los no creyentes se encuentran imposibilitados para acceder a él y han de conformarse con admirar tan hermosa obra arquitectónica desde una valla de madera. Al fondo del patio se yergue, orgulloso, el alminar o minarete, de estilo andalusí, no en vano Túnez fue país de acogida para los moriscos expulsados del nuestro durante las persecuciones de que fueron objeto por parte de los monarcas y las instituciones católicas, de entre ellas el Santo Oficio. Esta torre cuadrangular, de cuarenta y cuatro metros de altura, nos retrotrae al glorioso pasado de Al Ándalus, con sus relieves de lacerías y sus merlones rematando la terraza. El patio, por el contrario, es de estilo turco, con arcadas de medio punto peraltadas, que se sustentan sobre capiteles expoliados de las ruinas de la antigua Cartago. Del mismo lugar y de otros yacimientos arqueológicos, proceden los que decoran la impresionante sala de oración, compuesta de quince naves e iluminada con lámparas de cristal de Murano veneciano. Tampoco a ella puede acceder el público no musulmán, que ha de resignarse e imaginar el esplendor de tan portentosa estancia, coronada por la cúpula del bahou, con sus estrías de piedra bicolor.
097 - Túnez, la medina. Otra vista del zoco de Attarine desde lo alto de la galería de la Gran Mezquita Jamâa ez Zitouna.La Gran mezquita del Olivo se encuentra rodeada por los diferentes zocos, el Souk de Attarine o Zoco de los Perfumistas, con profundas y estrechas tiendas donde el jazmín y los aromas amaderados y almizclados se funden y confunden hasta lograr la magia del perfume, encerrado en pequeños y preciosos frascos de vidrio con decoraciones de oro. Allí se ubica también la Biblioteca Nacional, un vetusto cuartel turco poblado por no menos añejos legajos procedentes de la Gran Mezquita y de las madrasas anexas: coranes y otros manuscritos árabes, poseedores del saber de su tiempo, que ahora ocupan, como habitantes inciertos, los otrora aposentos de las compañías de los temibles jenízaros.
101 - Túnez, la medina.  Portada de la Biblioteca  Nacional, en el Zoco de Attarine o de los Perfumistas.
El Souk el Trouk o Zoco de los Turcos prolonga al de los perfumistas. Techado por una elegante bóveda de ladrillo, aloja mercaderías tan dispares como los textiles, los muebles, las alfombras o la marroquinería. En él se encuentra la antigua Casa Ed Dar, ahora ocupada por un selecto anticuario, a cuyo interior se puede acceder no sólo a mirar o adquirir costosos objetos, sino también para ascender a la azotea y así poder obtener magníficas vistas sobre esta parte de la medina, al pie del minarete de la Gran Mezquita. El caserón en sí mismo también es muy interesante, con sus escaleras alicatadas con azulejos multicolores y su cocina, conservada como antaño. Sin lugar a dudas, si se busca un souvenir o un regalo con empaque y buen gusto, éste es el lugar idóneo.







173 -  Túnez, la medina.Vista del minarete de la Mezquita Hammouda Pachá desde la azotea de la Casa Ed Dar.
A la derecha de la Gran Mezquita se abre el Souk des Libraires o Zoco de los Libreros, con el Complejo de las Tres Madrasas (o medersas), las escuelas coránicas, (oficialmente no están abiertas al público, pero se permite el acceso libre y no es necesario abonar ninguna entrada, si bien hay pícaros que pretenden timar a los turistas haciéndose pasar por encargados y solicitando a cambio una propina).
113 -  Túnez, la medina. La construcción de la  Madrasa del Palmero se remonta a 1714..La Madrasa del Palmero, así llamada por la palmera que antaño sombreaba su patio, porticado éste con columnas cuyos fustes son de mármol negro y se coronan con albugíneos capiteles también marmóreos, que recuerdan a la mezquita de Córdoba, tal es su estilo andalusí.
135 - Túnez, la medina. La Madrasa Bachiya data de 1752.La siguen la Madrasa de Bachiya, con sus filigranas de yesería y sus columnas delicadas y esbeltas, que rememoran el arte nazarí de la Alhambra de Granada y la Madrasa de Slimaniya, con un patio muy similar al de la del Palmero, pero con columnas de níveos fustes y, como la primera, con dovelas alternando el blanco y el negro para ornamentación de sus arquerías.
154 -  Túnez, la medina. El patio de la Madrasa Slimaniya es similar al de la del Palmero, pero con los fustes de las columnas de mármol blanco en lugar de negro.Frente a la Madrasa del Palmero, llama la atención la puerta roja y verde del Hammam Kachachine, un establecimiento público de baños al estilo turco o árabe, apto sólo para hombres.
119 -  Túnez, la medina. El Hamman Kachachine se ubica justo frente a la Madrasa del Palmero.
El Zoco de los Turcos desemboca en la Mezquita de Sidi Youssef, o de los Turcos, erigida por los otomanos que en el s. XVII deseaban contar con su propio templo dedicado al rito hanefita. En su patio se ubica la tumba o tourbet de su fundador, Youssef Dey y se remata con un alminar de sección octogonal, el primero que se levantó con esta forma en Túnez. Esta mezquita no está abierta al público no musulmán, así que sólo podrá ser contemplada desde el exterior.
181 - Túnez, la medina. La Mezquita Sidi Youssef se encuentra al final del Zoco de los Turcos y al lado de Dar el Bey, el Palacio Presidencial.
Contiguo a esta mezquita se encuentra Dar el Bey o Palacio del Bey, así llamado por ser la augusta morada de los beys o gobernantes locales bajo dominio turco. Data del s. XVIII, de imponentes dimensiones y con espléndidas fachadas de piedra de color ocre dorado. Fue la sede del Gobierno en tiempos del protectorado francés y en la actualidad es la residencia del primer ministro, así como también lo ocupa el Ministerio de Asuntos Exteriores, por lo que cualquier fotografía está estrictamente prohibida.
190 - Túnez, la medina. El Palacio del Bey o Dar el Bey, antigua residencia de los beys o gobernantes turcos.
Frente a Dar el Bey se halla el Ministerio de Finanzas, un edificio blanco con un reloj en medio que más bien parece un consistorio que otra cosa y a su lado, el Secretariado General de Gobierno. Todas estas edificaciones oficiales están enclavadas en la Place du Governement, en la parte más alta de la medina, donde antiguamente se levantaba la Alcazaba.
Volviendo atrás, descendiendo la kasbah, los zocos se abren como intrincadas rutas para alcanzar el oriente de las mil y una noches. El Zoco de las Chechias, donde el visitante podrá asistir al proceso artesanal de fabricación de estas boinas, introducidas por los inmigrantes andalusíes en el s. XVII y que hoy se exportan con ligeras variantes a países como Libia, Chad o Somalia. Son similares al fez marroquí, pero la chechia tunecina es más achatada, roja y sin borla y la chechia libia casi igual a la de Túnez, pero negra y con borla…
Un poco más allá, a la salida del Zoco de las Chechias y al lado de Dar el Bey, está el zoco que lleva su nombre: Souk el Bey. Sin bóvedas que lo cubran, sobrio y distinguido, los escaparates de sus comercios exponen joyas y orfebrería de calidad.
Continuando, se llega a la Mezquita Hammouda Pachá, del s. XVII, de pequeño tamaño, pero hermosa impronta, con arquerías ciegas y un minarete octogonal, es muy semejante a la Mezquita de los Turcos y como ella, también alberga en su patio el mausoleo de su patrono y tampoco es visitable por los no creyentes.
179 - Túnez, la medina. La Mezquita Hammouda Pachá contiene el mausoleo de ese santo, pero su entrada está vetada a los no creyentes.Retornando al Zoco el Bey y recorriéndolo de nuevo en dirección opuesta, se penetra en una callejuela cubierta que constituye el Souk el Berka o Zoco de los Esclavos. Se continúa hasta una placita, situada bajo una bóveda sujeta por seis columnas pintadas de rojo y negro alternativamente y en ese lugar es donde antaño se realizaban las ventas de esclavos, los cuales eran obligados a mostrarse subidos a una tarima. Ahora, se exhibe un pajarillo dentro de una pequeña jaula que cuelga de una de las columnas, como recordatorio de la infausta cautividad de aquellos desdichados. Salvo ese nimio detalle, ya nada recuerda la antigua función de este zoco, dedicado en la actualidad a la venta de joyas y piedras preciosas que refulgen por doquier, con tiendas de madera tallada pintadas en azul celeste.
Perpendicularmente a este zoco, se encuentra el Souk el Lefta, especializado en alfombras y mantas y cerca el Souk ed Dziria, ambos muy antiguos y con vetustas tiendas que harán las delicias de los fotógrafos aficionados a lo pintoresco. En el Zoco el Lefta hay un establecimiento llamado "El Palacio de Oriente", que también consta de una azotea muy similar a la de la Casa Ed Dar y a la que se puede subir libremente, previa solicitud a los empleados de la tienda, para obtener una buena vista panorámica de esta zona de la medina. La terraza del tejado se encuentra alicatada con antigua cerámica policromada y ornamentada con plantas como la de la casona Ed Dar, así que resulta doblemente gratificante visitarla.
165 - Túnez, la medina. El Zoco del Algodón, que forma parte del Souk el Koumach o Zoco de las Telas.
En la parte inferior del Zoco el Leffa, girando a la izquierda, se llega al Souk el Koumach o Zoco de las Telas, del s. XV, que bordea el muro oeste de la Gran Mezquita y se forma por tres naves separadas por columnas pintadas en rojo y verde. Las mercancías que aquí se muestran están relacionadas sobre todo con las bodas y las ceremonias de circuncisión. Montones de detalles florales hechos con tules, gasas y sedas blancas y de tonos pastel se apilan cuidadosamente y resultan llamativos unos cestos de mimbre forrados de raso blanco acolchado, los turistas creen que son camas para gatos de lujo, pero nada más lejos de la realidad, en Túnez se trata muy bien a los mininos, pero no se llega a tanto: son cestas para portar los regalos del novio a su futura desposada.
160 - Túnez, la medina. Souk el Koumach o Zoco de las Telas, con atavíos y complementos para bodas y ceremonias.



Después se accede al Zoco de las Mujeres o Souk des Femmes, especializado en ropa de segunda mano y después se llega al Zoco de la Lana y al del Algodón, donde se venden ropa y joyería destinadas a las féminas autóctonas. Más arriba se halla el Zoco de los Orfebres, cuyas abigarradas y desmesuradas joyas sólo son del gusto de los orientales y además, muy a tener en cuenta es el hecho de que el oro que allí se vende, con frecuencia, es nada más que de catorce kilates.
167 - Túnez, la medina. El Zoco de la Lana o Souk de la Laine, que también forma parte del Souk el Koumach.



Continuando hacía la Mezquita de Hammouda Pachá y bajando por la Rue de la Kasbah, girando después a la derecha por la Rue El Jelloud, se accede a un callejón que lleva por nombre Echemmahia, allí, en el número nueve, dentro de una casa particular, se halla la Tumba de la Princesa Aziza, con bellísimas decoraciones interiores de estuco y cerámica. Volviendo a la Rue de la Kasbah, se encuentra el Souk de Nahas o Zoco del Cobre, donde los artesanos martillean sin cesar, produciendo una alegre y rítmica melodía, las bandejas repujadas y cinceladas que habrán de servir para contener los dulces y otras delicias culinarias.



208 - Túnez, la medina. Cada cúpula del Tourbet el Bey corresponde a una cámara funeraria, donde se hallan las tumbas de soberanos, familiares y algunos de sus ministros.
El Tourbet el Bey es el monumento funerario de los príncipes husseinitas, (el de mayor envergadura de todo Túnez) y fue erigido por Alí Pachá II en el s. XVIII. (Abre de 9,30 a 16,30 h. Cierra los lunes y es preciso pagar entrada). En este mausoleo descansan, en su eterno sueño, los beys o soberanos dependientes del sultán de Turquía, sus familias e incluso alguno de sus ministros. Su exterior destaca por sus sobrias y elegantes fachadas de arenisca dorada y mármol blanco, con decoraciones florales en bajorrelieve, ribeteando las esquinas y pilastras. En la techumbre asoman varias cúpulas recubiertas de tejas verdes o simplemente encaladas, una por cada cámara funeraria. El interior sorprende por sus paredes cubiertas de cerámica naranja y amarilla, un paradójico derroche de color y alegría para honrar a los difuntos. El desorden se adueña de las cámaras sepulcrales: ora una lápida aquí, ora otra allá… sólo en la sala de los monarcas que llegaron a gobernar y sus esposas, reina cierto orden. En ella, los paramentos verticales y los pavimentos, se revisten de mármoles italianos de diversos colores y los finados reposan en el interior de grandes sarcófagos, los de los hombres con pequeñas columnillas prismáticas nimbadas por un turbante o tarbouch y los de las mujeres con placas de mármol colocadas en los extremos.
217 - Túnez, la medina. El patio central del Dar Ben Abdallah.
Descendiendo por la Rue Sidi Zahmoul, girando a la izquierda y bajando la Rue Sidi Kassen, girando a la derecha a la altura del número nueve, se pasa bajo el arco del callejón Ben Abdallah y se llega al Museo de Artes y Tradiciones Populares, instalado en el Palacio Ben Abdallah, edificado en el s. XVIII, (abre de 9,30 a 16,30. Cierra lunes. Entrada de pago). El edificio palacial cuenta con un hermoso patio interior, de mármol blanco, porticado con columnas de este mismo material y color y estucado con atauriques y lacerías. Un zócalo de cerámica policromada le proporciona colorido y una fuente central, cuyo surtidor se adorna con un trío de delfines, alegría. Sobre el pórtico se alza un segundo piso, con un corredor delimitado por una balaustrada de madera pintada de azul celeste. Sin duda, se trata de un patio encantador que ilumina las estancias privadas del palacio, actualmente ocupadas por la exposición del museo: unos maniquíes, vestidos a la antigua usanza, ilustran las actividades propias de los moradores de una casa burguesa tradicional del s. XIX, ocupando los cuartos correspondientes a hombres, a mujeres o a niños, con la cocina y el baño o hammam y todos los utensilios necesarios, además de mobiliario de época, joyas o juguetes. También se muestran los oficios propios de los zocos: orfebres, tejedores, guarnicioneros y todo tipo de artesanos.228 -  Túnez, la medina. El Dar Ben Abdallah alberga el Museo de Artes y Tradiciones Populares.

Saliendo a la Rue des Teinturiers o Calle de los Tintoreros, (zoco donde se tiñen a mano los tejidos), se llega enseguida a la Rue el M'Bazaa, donde se encuentra el Dar Othman, un caserón del s. XVI hecho edificar por el bey Othman, que se enriqueció por su relación con los raís o corsarios musulmanes, (antiguos esclavos europeos convertidos al Islam). El palacio es de dimensiones modestas, pero posee un pequeño patio ajardinado encantador y alberga la Oficina de la Conservación de la Medina, así que su acceso es libre y gratuito.
234 - Túnez, la medina. El hamman o baño típico del Dar Ben Abdallah.
Volviendo de nuevo a la Rue des Teinturiers , se gira a la izquierda por la Rue del Trèsor y la Rue el Karchani, preciosas calles jalonadas de puertas azul turquesa adornadas con clavos, idénticas a las típicas de la idílica localidad de Sidi Bou Said. Se ha de continuar subiendo hasta llegar a la Rue Andalous, la más bella vía de toda la medina, con esbeltos arcos de herradura, que dan paso a residencias aristocráticas que rememoran el pasado andalusí de este rincón, cobijo de los inmigrantes adinerados que fueron expulsados por la intolerancia española de la época. Sin duda, es un sitio calmo y tranquilo, donde los numerosos gatos que pululan por toda la medina, se prestan a dormitar en cualquier parte, haciendo suyo el lugar, como si de su feudo se tratase.
235 - Túnez, la medina. Portadas en la Rue des Teintouriers o Calle de los Tintoreros.
Subiendo desde la Rue Andalous, a su izquierda, se arriba a la Plaza del Castillo y se accede al Dar Hussein, un palacio del s. XVIII que ostenta la fama de ser el más hermoso de todo Túnez. Hoy en día sus dependencias acogen el Instituto Nacional de Arqueología y Artes y no está abierto al público, pero el visitante puede pasar sin problemas al patio de mármol blanco, con azulejería de Kallaline y filigranas de estuco, que da paso a otro de menor tamaño en el que luce un cuidado jardín, reflejo mundano del paraíso perdido.
En la periferia de la medina se encuentra la Mezquita de Sidi Mahrez, del s. XVII, de influencia otomana, con sus cúpulas blancas que destacan sobre el azul intenso del cielo. Consta de un patio un tanto angosto con forma de L y una gran sala de oración. Esta mezquita ha sido objeto de una remodelación tan exhaustiva que es muy criticada por parte de los expertos. Frente a ella, al otro lado de la calle, está la Zawilla de Sidi Mahrez, el patrón de Túnez. En ambos lugares no se permite la entrada al público no musulmán.
245 - Túnez, Mezquita de Sidi Mahrez.
Próximo capítulo: Museo del Bardo.

Fotografías de Rafael y Mayte, susceptibles de ser descargadas.

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